Las 50 hectáreas de viñedo de las que nacen los vinos Can Bonastre son cuidadas con la mayor atención y dedicación para obtener frutos de altísima calidad. Por ello, Can Bonastre aplica el cultivo de conservación en todos sus viñedos: se planta avena entre las hileras de las cepas para favorecer la absorción de la humedad y reducir la erosión de la tierra y del subsuelo.
Una vez recolectada la uva y entrada en bodega, durante los meses de agosto y septiembre, se inicia el proceso de elaboración de los caldos buscando la excelencia en cada una de las etapas. El resultado son vinos de alta gama con aromas y gustos sorprendentes.
Variedades de uva
Blanca: Chardonnay, Sauvignon Blanc, Macabeo, Xarel.lo, Garnacha Blanca y Riesling.
Tinta: Pinot Noir, Merlot, Cabernet Sauvignon, Garnacha Tinta, Tempranillo, Cabernet Franc y Syrah..
Durante el proceso de elaboración en Can Bonastre se entremezclan en perfecta simbiosis los métodos tradicionales de viticultura con los avances tecnológicos de nuestros días. Una prioridad de la bodega es optimizar la producción tratando de respetar al máximo el medioambiente por lo que se utiliza la técnica de “cultivo de conservación” que favorece la absorción de la humedad y reduce la erosión del suelo y el subsuelo.
Gracias a la proximidad de las parcelas de viñedo a la bodega conseguimos que la uva llegue en las mejores condiciones. Tras la vendimia es transportada en pequeños remolques de acero inoxidable hasta la bodega. Del remolque es pasada a la tolva de recepción desde donde pasa a la fase de despalillado.
Tras la recepción de la uva la despalilladora separa el raspón del grano mediante centrifugado con el fin de evitar que aparezcan sabores vegetales en el vino. Posteriormente se estruja suavemente para obtener el mosto de flor que junto a la primera acción de prensado será utilizado para la elaboración de nuestros vinos.
17º C de temperatura de conservación y 80-85% de humedad relativa.
Sala de barricas
Elaboración del vino blanco
Una vez recogidos los racimos, se separan los granos del racimo y se someten a un prensado suave para obtener el mosto. El mosto fermenta durante 2 ó 3 semanas, según el vino, a una temperatura entre 17 y 20º C.
En la fermentación las levaduras transforman los azúcares en alcohol y una vez finalizado el proceso estas precipitan en el fondo del depósito por lo que el vino limpio se encuentra en la parte superior.
Prensas
Neumática: Para la obtención de mosto blanco y el sangrado y prensado de los vinos tintos. Evita pérdida de aromas.
Procesamiento de la uva-equipos de frío
A su entrada se enfría hasta una temperatura de 12º C con el fin de retrasar el inicio de la fermentación y poder extraer al máximo los aromas del hollejo.
Mediante equipos de frío se somete al vino a una temperatura de entre -3 y -4º C consiguiendo precipitar las sales tartáricas que se forman durante el enfriamiento. Un filtrado final elimina todo tipo de partículas en suspensión.
Después algunos vinos realizan un paso por barrica donde también hay un proceso de fermentación. Durante estos 5 ó 6 meses el vino adquiere gustos y aromas propios de la crianza como frutos secos, café, cacao, vainillas, especias y tostados.
Elaboración del vino tinto
Una vez recogidos los racimos, se separan los granos del racimo y se introducen en depósitos de maceración donde se extrae el color del vino. En el proceso de fermentación los hollejos flotan en la parte superior del depósito por lo que se realizan remontadas del mosto desde la parte baja del depósito hasta la zona superior con el fin de mezclar todo el contenido (2 ó 3 veces al día).
Una vez terminado el proceso se extrae la parte sólida de los depósitos para efectuar un prensado.
Obtenemos entonces dos tipos de vino:
- vino de sangrar: sale directamente del depósito de maceración.
- vino de prensa: el obtenido al prensar los hollejos.
El vino obtenido se destina en función de sus cualidades al embotellado si es vino joven o al envejecimiento en barrica, donde obtendremos los vinos de crianza.
Sala de elaboración
¿Qué es la crianza en barrica?
Es un proceso en el que se buscan dos objetivos:
a. Cesión de compuestos aromáticos de la madera al vino.
b. El paso de pequeñas cantidades de oxígeno a través de los poros de la madera que van a facilitar que el vino se redondee.
Tiempo de estancia en barrica
Se determina mediante las catas que nuestro equipo de enólogos realiza una vez al mes. Este periodo de crianza va desde los 4 a 6 meses para el vino blanco y hasta los 10 a 15 meses para los vinos tintos.
Fermentación de los vinos blancos en barrica
En el caso de algunos vinos blancos la gran parte de la fermentación se realiza en la barrica para lograr así vinos más estructurados, untuosos y elegantes con matices de la madera que armonizan en boca su cata. Después la crianza suele ser más corta para evitar sensaciones de maderización excesiva y pérdida de frescura en el vino.
Según la armonia aromática buscada utilizamos barricas de:
- Roble americano
- Centroeuropeo de Hungría
- Francés de los bosques de Allier
Sala botellero
Una vez finalizada la crianza en barrica los vinos son embotellados y taponados con corcho natural de la máxima calidad. Durante su estancia en botella el vino descansa en posición horizontal colocado en jaulones metálicos.
El vino que ha evolucionado bien en la crianza en madera, en la botella se afina y se redondea, se pule en el paso de boca y enriquece su aroma gracias a las sustancias producidas en el ambiente reductor (sin oxígeno) de la botella, adquiriendo una mayor complejidad y elegancia.
El cementerio de botellas
El cementerio de botellas es una habitación donde guardamos una muestra de cada añada de los vinos. Con humedad y temperatura constantes aseguramos una óptima conservación del vino. Las botellas colocadas en nichos quedarán guardadas como testimonio de nuestro trabajo.